sábado, julio 30, 2005

¿El fin justifica los medios?

En una Semifinal de un Campeonato de Chile me encontraba analizando la variante de mi respectiva partida y tenía una posición superior. Calculo una secuencia forzada de cuatro movimientos que ganaría otro peón que se agregaría al que ya poseía de ventaja, si a esto le sumamos un ataque directo al rey seguramente mi rival debería rendir pronto. Realizo la movida, el corazón late rápido, nos encontrabamos en apuro de tiempo, dos minutos me quedaban para realizar las restantes jugadas de la partida mientras mi rival contaba con cinco. Mi oponente analiza, se sabe pérdido, de pronto en un gesto histriónico levanta la dama y la mantiene suspendida en el aire por un momento que me pareció eterno, luego la deposita en una terrible casilla. Suben los colores a mi rostro, me pregunto ¿cómo es posible que no haya analizado aquella posibilidad? El tic-tac del reloj no se detiene, la jugada realizada es tan letal que no sólo detiene todas mis amenazas, sino que además significará la pérdida inevitable de un caballo o un alfil y debo abandonar a su suerte uno de los dos, juego rapidamente, no entregaré el punto sin dar una buena lucha, pero mi rival no suelta la presa y hace valer su superioridad material después de un frenético ir y venir de piezas. Finalmente debo que reconocer la derrota.
Para muchos el relato anterior les debe parecer una derrota normal en un campeonato de ajedrez, pero no lo es. Después que depuse las armas en aquella partida un observador advierte que mi rival realizó una jugada ilegal, o sea, cuando movió su dama la soltó en una casilla a la que era imposible que llegase aquella pieza, a menos que tuviese super poderes similares al hombre elástico de la película "Los cuatro fantásticos". Yo no había calculado esa continuación porque simplemente no existía y obviamente mi desconsuelo se hizo mayor, ya que no sólo me habían derrotado, sino que además lo habían hecho mediante una jugada ilícita.
En ese momento conversé con la persona, la que se encogió de hombros diciendo la frase "no nos dimos cuenta", pero hasta el día de hoy tengo la certeza de que no habría encontrado una jugada tan sorprendente y además ganadora por omisión, o que de un momento a otro se le hubiesen olvidado las reglas del ajedrez, caso posible si estamos jugando contra un principiante, pero poco probable si se trata de una competencia tan importante como lo es la semifinal de un torneo nacional.
Hay muchos casos de triquiñuelas o trampas en ajedrez, como por ejemplo el de la persona que olvida presionar su reloj perdiendo por tiempo ante el típico control de una hora para veinte jugadas, mientras que el rival de turno se concentra en analizar sin advertirle nada, es cierto que tampoco es su obligación de acuerdo al reglamento, ¿pero es moralmente correcto ganar así? Muchos señalan que en la competencia todo vale, es cierto, pero eso llevarlo a extremos la mayoría de las veces es poco ético.
Una actual norma del Federación Internacional de Ajedrez sanciona el uso de celulares durante una competencia ¿el por qué? con el fin de evitar ayudas exteriores en forma de mensajes. También se han dado muchos casos de jugadores con pocos escrúpulos que han consultados sus programas de bolsillo para ganar partidas en torneos, por lo que se ha decidido prohibir el uso de aparatos electrónicos. Al respecto el recién retirado Gari Kaspárov dijo hace poco: “En lugar de aplicar el control antidopaje al ajedrez, mejor sería instalar detectores de metales, o incluso aislar la sala con un bloqueador de ondas para impedir cualquier transmisión electrónica”.
Hace tiempo leí el caso de un aficionado alemán llamado Clemens Alwerman, quien saltó a la fama al ganar el abierto de Böblingen en diciembre de 1998 delante de muchos titulados internacionales. Su larga melena, ideal para esconder un microauricular, despertó la sospecha, que se tornó en certeza por un gesto de petulancia: Alwerman anunció un jaque mate inevitable en ocho jugadas en una posición complicadísima. Ni siquiera un campeón mundial sería capaz de calcular con esa precisión.
¿El fin justifica los medios? En partidas blitz o semirápidas he visto que en apuros de tiempo ciertos jugadores colocan las piezas en medio de dos casillas a propósito, cosa que si algún trebejo desprevenido se acerca demasiado, éste se acomoda de manera conveniente para capturar al del oponente, o el caso de quién no tiene una dama para coronar un peón y comienza a jugarlo como si fuera aquella pieza sin cambiarlo, cuando lo correcto sería detener el reloj para solicitarla al árbitro del torneo. Muchos creen que el resultado es lo más importante y no escatiman esfuerzos ni métodos por alcanzarlos, pero no debemos olvidar que el ajedrez es un deporte y como tal tiene que ser leal y debe primar en él los principios de un juego limpio.
Cuanto me habría gustado que el rival de aquel lejano encuentro al darse cuenta que me ganó mediante una jugada ilegal hubiese solicitado al árbitro jugar de nuevo la posición o propuesto la nulidad de la partida, en fin como dice la frase "soñar no cuesta nada".

jueves, julio 28, 2005

Las computadoras no saben llorar

Hace algunos días vi por la señal abierta de televisión la película "El Exterminador", protagonizada por Arnold Schwarzenegger, y en medio de la escena en que Sarah Connor luchaba por librarse de la mitad del robot destruido que se arrastraba intentándola agarrar inevitablemente vino a mi mente la carrera del hombre frente a las máquinas, una lucha que ha tenido grandes progresos en el ámbito ajedrecístico favorables para nuestros amigos -¿o enemigos tendría que decir?- de silicio.
Al hablar de este tema no podría dejar de mencionar la "gran derrota de la humanidad", título pomposo que muchos medios de comunicación dieron al match de Kasparov frente al monstruo cibernético Deep Blue de la empresa IBM en 1997. Es cierto, las computadoras poco a poco han ido superando primero a maestros en partidas rápidas o semirápidas para luego ganarle a todos los ritmos de tiempo a los mejores jugadores del mundo, sólo basta mencionar el reciente encuentro entre Hydra contra Michael Adams que se inclinó estrepitósamente a favor de la máquina.
Hay muchas opiniones al respecto sobre los nuevos programas informáticos que juegan ajedrez y si el hombre podrá contrarrestar esa enorme superioridad, pero en lo que la mayoría concuerda es que son muchas más las bondades que posibles desventajas el utilizar estas nuevas tecnologías para progresar. Se cuenta actualmente con programas que tienen un excelente nivel de juego comparable al de un maestro ruso de 2600 de elo, el que además no se cansa, nunca tiene sueño y siempre está dispuesto a jugar contra nosotros. Está de más decir que además facilitan el estudio y el análisis cuando no se puede tener el acceso a un entrenador que nos oriente en la espesa neblina de variantes que suele darse en las partidas de torneo. Por otro lado, están las bases de datos que nos permiten encontrar buenos ejemplos de nuestras aperturas favoritas y ver cómo la juegan los expertos, incluso hay algunas de muy buena calidad on-line como la de Chessbase.
En lo personal me gusta jugar contra programas, por el estilo que poseen y porque lo considero una muy exigente forma de entrenamiento. Antes de un torneo practico en partidas blitz o semirápidas contra estos cerebros cibernéticos para quedar bien preparado a un alto nivel y acostumbrarme a competir contra oponentes que no bajan su rendimiento en ningún momento.
Sin embargo pese a todo lo señalado aún existen algunas interrogantes que rodean la mente de muchas personas: ¿estamos siendo acorralados por las computadoras? ¿llegará el día en que no sólo jueguen mejor que el hombre, sino que además puedan llegar a tener una inteligencia superior? Nadie lo sabe con certeza, pero de momento podemos estar seguros y tranquilos, ya que hasta el momento ni el mejor programa de ajedrez del mundo después de una derrota ha aprendido a llorar.

miércoles, julio 27, 2005

Creando un blog...

Saludos:
Son las 5:16 de la mañana y acá me tienen creando un Blog cuando podría estar durmiendo o tal vez leyendo (me gusta mirar un buen libro antes de entrar en el mundo de las tinieblas).
Antes de crear mi Blog investigué de qué se trataba el tema, claro, ahora están muy de moda y se comentan bastante en revistas especializadas, periódicos y páginas webs. Esto de poder escribir, publicar tus ideas, fotos y compartirlas con el mundo entero era algo impensado para un simple mortal hace algunos años atrás.
Internet ha democratizado el acceso a la información, habiéndolo facilitado. Refiriéndome estrictamente al mundo del ajedrez debo mencionar que gracias al ciberespacio el deporte ciencia se ha masificado de una forma impresionante en los últimos años. Existen clubes on-line, varios de excelente calidad, que permiten jugar las 24 horas del día con personas de diferente nivel que van desde principiantes hasta grandes maestros de categoría mundial. Las fronteras se acaban, puedo, por ejemplo, estar desde Santiago de Chile analizando con una amiga española que vive en Canada y enseñarle conceptos ajedrecísticos para que mejore su nivel de juego. De hecho, muchas personas contratan maestros de ajedrez on-line, ya sea porque en el lugar donde viven no tienen acceso a buenos guías que les permitan mejorar o bien por un asunto de comodidad. Imagina que llegas cansado de tu trabajo a la casa, te vas a tu escritorio y tienes la posibilidad de analizar una partida que jugaste en algún campeonato con un experto que te indicará el error, por qué perdiste y como podrías haber mejorado tu juego en aquel encuentro. Todo esto si lo hubiera planteado hace algunas décadas atrás, y no sería necesario retroceder mucho en el tiempo, simplemente pensarían que se trataba de locas fantasías o de ideas futuristas sacadas de alguna novela de ciencia ficción.
Todo esto, y mucho más, es posible hoy gracias a la ayuda de las nuevas tecnologías. Así es que gracias a este medio podrán conocer un poco más de mi persona y lo que se relaciona en torno al mundo del ajedrez.